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“Accesibles e inclusivos, los museos fomentan la diversidad”


Hoy que celebramos el Día Internacional de los Museos, comparto por aquí mi aportación de este año para el e-Boletín de AMMA.


La nueva definición de museo aprobada en la Asamblea de Praga [i] es un compromiso que invita a las instituciones museísticas a perseguir los más altos niveles de influencia social en sus contextos y entornos. Para ello, cada museo deberá desarrollar, en diálogo activo con sus comunidades, la conquista de nuevos terrenos de debate y negociación de significados, conectando las particularidades de sus colecciones y discursos con los retos que una sociedad trepidante propone con un metrónomo cada vez más acelerado.


Los profesionales de la museología estamos llamados a enfrentarnos con propuestas que desarrollen enfoques narrativos que trasciendan la lectura histórica o artística de las colecciones para que el encuentro entre públicos y culturas resulte relevante y sirva de reflejo a identidades diversas. Estamos llamados a implicarnos en temáticas liminales y reivindicar con fuerza el papel del museo como zona segura de confluencia, visibilización y respeto a lo que no ha resultado normativo a los ojos de las sociedades tradicionales.


Las necesidades de las audiencias y la misión de la institución tendrán que orientar el desarrollo de proyectos que impriman personalidad a un plan propio, que identifique a cada museo y huya de los convencionalismos y la estandarización de los proyectos culturales.


El pasado mes de noviembre se clausuró en Londres la exposición “Fashioning Masculinities: The Art of Menswear[ii], donde sus comisarias Rosalind McKever y Claire Wilcox se sirvieron de las privilegiadas colecciones de vestimenta masculina del Victoria & Albert Museum para diseccionar el papel de la indumentaria como soporte estético de las estructuras tradicionales de poder a través de la moda. De este modo, el atuendo masculino y sus atributos sirven como sujetos para el análisis de cómo se han validado, y también cuestionado, los limitados modelos de masculinidad que históricamente se han sucedido. Este acercamiento, que además se hace desde una perspectiva inclusiva, accesible y diversa se produce desde el seno de un museo nacional, con lo que ello supone como ejercicio de visibilización.

Una de las grandes virtudes de esta exposición es, sin duda, su preámbulo. La primera sala del extenso recorrido enfrenta al espectador con elementos que sintetizan las referencias y el reflejo en la indumentaria (con la prenda interior en primera instancia) de la construcción simbólica del “hombre ideal”. Serán los mitos clásicos los que tipifiquen los modelos, asimilando a Apolo, a Hércules o a Mercurio determinados rasgos predominantes en los caracteres de la masculinidad clásica. En esta introducción es interesante observar cómo se incorpora el mito de Tiresias, el adivino Tebano que viró a lo largo de su longeva existencia de “hombre” a “mujer” y viceversa. Esta dinámica de alternancia de sexos e identidades unido a la presentación de maniquíes con binders (camisetas interiores para comprimir el pecho) y bóxers preparados para albergar relleno bajo el título “Superando la disforia”, incluyó en el esquema conceptual el espectro de otras masculinidades fuera de lo normativo. A partir de ahí quedó clara la intención de que más allá de asistir a una exposición de indumentaria, se planteaba otra capa de lectura donde los looks mostrados eran estandartes políticos, abriendo el campo discursivo de la exposición a una superposición narrativa que multiplicaba las lecturas. Eso es, bajo mi punto de vista, lo que hace de las exposiciones máquinas perfectas de comunicación. Y esto es lo que puede hacer del museo un centro de pensamiento contemporáneo de primer nivel y un laboratorio ciudadano que permita abordar cuestiones que aún la sociedad no tiene clarificadas en todos sus términos.


Me ha parecido interesante destacar este proyecto en este número del boletín en el que se reflexiona sobre la nueva definición de museo porque a mi juicio esta experiencia cristaliza, alimenta y sirve de ejemplo de la diversidad de los discursos por la que aboga el nuevo modelo propuesto por ICOM. Este ejemplo concreto se centra en la performatividad del género a través de la indumentaria, pero es sólo una de las posibilidades dentro de la pluralidad del caleidoscopio identitario que recoge cuestiones que atañen tanto a la clase, la raza, la edad o la religión. Incluso afirmaría que esto no es una simple apuesta, sino que es una obligación en términos legislativos. Que toda la sociedad se encuentre reflejada en sus instituciones ya no es una pose democrática, sino la materialización del cumplimiento de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.


Allá donde exista un conflicto, la cultura y los museos, deben estar a la altura para gestionar las diferencias. Termino con palabras que una de las comisarias – Rosalind McKever – deja en el catálogo, señalando que esta exposición no ha sido más que “una mirada al pasado para inspirar un futuro de creación en la moda que nos haga las personas que queremos ser [iii]”. Diálogos con el pasado que siempre arrojan luz al porvenir.


[i] Asamblea General Extraordinaria del ICOM celebrada en Praga el 24/08/2022 donde se votó la nueva definición de museo propuesta por el Consejo Consultivo tras los 18 meses de trabajo en rondas de consulta coordinadas por el Comité Permanente de ICOM. [ii] “Fashioning Masculinities: The Art of Menswear”, comisariada por Rosalind McKever y Claire Wilcox expuesta del 19 de marzo al 6 de noviembre de 2022 en la sede de South Kensington del Victoria and Albert Museum. [iii] McKever, R: Do clothes make the man? en “Fashioning masculinities: The Art of menswear” p. 11

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