• Santi

Lo de los premios

Vuelvo de Málaga en el tren con la sensación de haberme tostado al sol a pesar de que las nubes no han dejado de estar haciendo de filtro natural. Y es que la insolación no ha sido atmosférica, sino que se debe a la resaca de haber compartido dos días extraordinarios en el primer gran congreso presencial de los profesionales de museos en la era post-pandémica que esperamos estar inaugurando en este junio raro, pero ilusionante.


CM MÁLAGA cities & museums se ha celebrado en el palacio de ferias y congresos de Málaga los días 21 y 22 de junio y ha permitido encuentros en los que sólo han mediado la debida distancia social y las mascarillas, algo mucho más llevadero que las pantallas de videoconferencias y el confinamiento domiciliario. Hemos asistido emocionados a este reencuentro y hemos vuelto a sentir la energía que sólo son capaces de desprender las relaciones humanas. Hemos estado participando en un evento que tenía mucho de fiesta y de celebración. Por eso, precisamente por eso, creo que el proyecto de premios que hemos puesto en marcha desde la Asociación de Museólogos y Museógrafos de Andalucía (AMMA) no ha podido tener mejor contexto para su primera edición.


Hace un año que estoy madurando y dando forma a este deseo, hasta que en el pasado mes de agosto reuní las fuerzas y los argumentos necesarios para verme con Elena López Gil, con Sol Martín y con Maloles Cebrián (presidenta, vicepresidenta y vocal de AMMA) para proponerles la idea. Ellas la acogieron como se tienen que acoger estas iniciativas, con la ilusión y la prudencia jugando un interesante equilibrio que permite que los proyectos – este y cualquiera –, germinen, evolucionen, se mejoren y broten en un medio que les dote de raíces bien profundas.


Muchas han sido las reuniones, búsquedas de referentes, presentación a colaboradores, borradores y reenfoques hasta conseguir un proyecto que nos identificara y que viniera a rellenar un importante hueco en el sector de los museos y exposiciones en Andalucía (y España), que es la necesidad de celebrar la profesión, señalar la excelencia de los proyectos más innovadores y valorar la enorme capacidad y entrega de los profesionales del sector. Sobre todo tras un año convulso, raro y cansino, donde hemos asistido a un centrifugado sistémico de las bases y principios de la profesión, la mayoría de las veces con más voluntad que medios.


Y de todo ello surgen los Premios EXPONE a las buenas prácticas e innovación en museos y exposiciones, un proyecto de AMMA, un proyecto independiente, hecho por profesionales y para los profesionales, un proyecto humilde, pero a la vez desprovisto de complejos. Contamos con el apoyo de FYCMA (Ferias y Congresos de Málaga) y del equipo encabezado por José Antonio Colón, que vieron desde el principio con muy buenos ojos la idea y la consideraron buena y la incluyeron en el programa de CM Málaga cities & museums. También el de Museum mate, que personificados en Alejandro López no dudaron ni un minuto en patrocinar los costes del premio. Y en último lugar, la Agencia de Instituciones Culturales de Andalucía, que con cierto titubeo apoyaron tímidamente a la difusión a pesar de que fueron invitados estratégicos a esta aventura desde el principio.



Lógicamente también recibimos rechazos, negativas que nos hicieron volver sobre el proyecto para mejorarlo y redefinirlo, por eso son negativas que también hay que agradecer como reconoció la presidenta de AMMA en el discurso de la entrega de premios el pasado domingo por la noche. Y también sufrimos el desprecio del ninguneo, ya que cuando a la ilusión depositada en este proyecto no se le otorgan ni los cinco minutos que se tardan en redactar una respuesta, pensamos que el error de criterio no pesa para quien lo propone, sino para quien lo obvia.


Curiosamente, este desprecio institucional inicial se convirtió unas horas antes de la entrega de premios en una guerra de codazos por alzarse con una estatuilla en el evento a golpe de imposiciones en la escaleta. Este ha sido el punto oscuro de un proyecto donde hemos contado con un jurado profesional de excelencia y unos compañeros de viaje extraordinarios. Nos hubiera gustado que los premios otorgados a los proyectos amparados por instituciones de la Junta de Andalucía los hubieran recogido los responsables de dichos proyectos, tal y como estaba establecido, y no los responsables políticos de las direcciones generales, secretarías generales y direcciones de agencias. Afortunadamente en este caso, no hubo discurso de los premiados. Al menos esperamos que las estatuillas y el reconocimiento viajen hasta los despachos de los profesionales que día a día dan lo mejor de sí para que los museos y la cultura sigan siendo un motor social en nuestra comunidad. Del mismo modo, esperamos que viaje también todo el cariño de esta pequeña asociación de profesionales que durante estos meses se ha sentido con el privilegio de devolver a la profesión una parte de lo que esta nos da a nosotros cada día.




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